Para el negocio de barrio, en México
No una página bonita que luego tienes que llenar tú. La tienda entera: catálogo con precios, pedidos y entregas, la ficha de cada cliente, promociones y las cuentas del día.
Tú nos cuentas cómo trabajas. Nosotros la armamos.
Crear mi sitio → Ver todo lo que trae
Sin diseñar. Sin programar. Sin comisión sobre lo que vendas.
Por qué nosotros
Cualquier otra opción te cobra una de las dos cosas.
Y sigue viva. Cambias un precio a las siete de la mañana desde el celular y a las siete y cinco está en la calle. Sin llamar a nadie y sin pagar nada extra.
Todo lo que incluye
Tu sitio va con dirección propia y candado, servido desde una red mundial: abre igual de rápido en Monterrey que en Tuxtla. Y no carga nada de terceros, así que no necesita el avisito de cookies que todo el mundo cierra de mal modo.
El «abierto ahora» sale solo de tu horario. De cada foto sacamos cuatro tamaños y le quitamos los datos ocultos —incluida la ubicación, que las del celular casi siempre traen—. Todo va preparado para que Google entienda de qué es tu negocio. Y lo que quieras cambiar lo cambias tú: se publica en unos cinco minutos.
Quién eres, qué vendes y cómo llegar contigo, con tus fotos y tu WhatsApp a la vista desde el primer segundo.
Todo lo que ofreces, ordenado por categorías y con buscador instantáneo, sin esperar a que cargue nada.
Su propia página, con fotos, descripción, precio, variantes y el botón para pedirlo o preguntar por él.
Talla, color, sabor, kilo. Cada combinación con su propio precio y sus propias existencias.
El pedido completo en cinco pasos, con su página de condiciones de venta y el total recalculado en el servidor.
Costo de envío, pedido mínimo, envío gratis desde cierto monto y horarios de entrega.
Un porcentaje, unos pesos, una etiqueta o un 2x1, con fecha de inicio y de fin. El sitio se rehace solo esa noche.
La ficha de cada quien, con su historial, lo que ha gastado, tus notas y tus recordatorios. Se llena sola.
Las cuentas del día: la venta por internet se apunta sola y tú agregas gastos e ingresos del mostrador.
Lo que dicen tus clientes, publicado cuando tú lo apruebas, con sus estrellas y su ciudad.
La agenda de lo que viene: una cata, un taller, una clase, la posada de diciembre, con cupo y precio si aplica.
Tu historia, tu equipo, el formulario, el mapa, los horarios y las preguntas que te hacen todos los días.
Las páginas se prenden y se apagan desde tu panel, una por una, cuando las necesites. Van además las cuatro legales —aviso legal, privacidad, cookies y condiciones de venta—, escritas con tus datos y actualizadas cuando cambia la ley, y una página de error propia para que nadie termine en una pantalla en blanco.
El catálogo
Cada cosa que ofreces tiene dos preguntas distintas: qué es —producto o servicio— y cómo se consigue: se agrega al carrito, se pregunta por él, o solamente se muestra. Con esas dos caben todos los casos sin excepciones raras.
Pedidos y entregas
Carrito y pedido en cinco pasos, con su página de condiciones de venta. El pedido queda guardado en el servidor antes de que el cliente te escriba, así que no dependes de que el chat no se pierda.
Tus clientes
Cada pedido y cada formulario de contacto crea o actualiza una ficha. Al mes ya sabes quién vuelve, qué compra y cuándo dejó de venir.
La caja
La venta por internet se apunta sola cuando confirmas el pedido, con su categoría, su IVA y su forma de pago. Si cancelas el pedido, el apunte se retira.
Tu panel
Todo lo que un negocio necesita hacer cada semana, en un solo lugar, sin instalar nada y sin contraseñas que olvidar: entras con un código de seis dígitos que te llega al correo.
Un porcentaje menos, unos pesos menos, una etiqueta o un 2x1, sobre todo el catálogo, una categoría o un solo producto. Con fecha de inicio y fin: el sitio se rehace solo la noche que empieza y la noche que termina.
El cliente escribe desde tu sitio y tú eliges si se publica. También puedes pasar a mano las que te dejaron en Google. Lo que escribió un cliente no se puede reescribir: se publica o no.
La cata, el taller, la clase del sábado, la posada de diciembre. Con cupo, precio y enlace, ordenados con los próximos primero.
Lo que escriban a la dirección de tu tienda llega, se guarda y se lee desde el panel. Tu correo personal no aparece nunca en nada que vea un cliente.
Con el número exacto de personas antes de enviar, y el permiso guardado por persona con su fecha y su origen. Quien se da de baja queda fuera de todo, sin que nadie tenga que acordarse.
Visitas, clics a WhatsApp, pedidos y ventas de los últimos treinta días. Medidos por nosotros, sin nada de terceros, y sin guardar quién es cada quien.
No podemos crearla por ti porque Google exige que la reclame el dueño. Lo que sí hacemos es darte el valor exacto que va en cada campo, sacado de tu propio sitio.
Aviso legal, privacidad, cookies y condiciones de venta, generados con tus datos y con versión. Cuando cambia la ley, cambian en todos los sitios a la vez.
Para quién es
Si vendes algo, si atiendes a alguien, si te piden cita o te piden a domicilio, esto es para ti. No hay que cambiar cómo trabajas para que quepa.






También tortillerías, papelerías, ferreterías, estéticas y barberías, veterinarias, gimnasios, academias, parroquias, fruterías, ópticas y cualquier negocio que hoy vive de boca en boca y del WhatsApp.
Cómo empieza
Un cuestionario que se guarda solo mientras lo llenas: qué vendes, dónde estás, a qué horas abres, cómo entregas. Puedes dejarlo a la mitad y volver por donde ibas.
Con tus respuestas escribimos los textos, ordenamos el catálogo, buscamos fotos si no tienes y montamos todas las páginas. Tú revisas.
Un botón. En unos cinco minutos tu dirección abre en cualquier celular del país, y desde ahí la vas cambiando cuando quieras.
Precio
No hay versión recortada ni cobros que aparecen después. Y de lo que vendas no nos llevamos nada: te pagan a ti, directo.
$199al mes, MXN
Menos de siete pesos al día. Los primeros tres meses no se cobran. Después cancelas cuando quieras desde tu panel. Precio más IVA.
O $1,990 al año y te ahorras dos meses.
Empezar →Puedes cancelar desde tu panel cuando quieras y tu sitio sigue activo hasta el final del período pagado. Si cambiamos el precio, te avisamos antes de que aplique.
Preguntas
No. Si sabes usar WhatsApp, sabes usar esto. El cuestionario está en español y en palabras normales, y el sitio lo armamos nosotros con lo que respondas.
No. Tu sitio vive en una dirección de tiendasweb.com.mx desde el primer día. Si más adelante quieres tu propio dominio, se puede conectar.
Como ya lo haces hoy: efectivo contra entrega, transferencia o el medio que uses. El pedido queda registrado con su total y tú marcas cuándo se pagó. Nosotros no tocamos tu dinero en ningún momento.
No, y es importante decirlo claro. Lo que genera el sistema es una confirmación de pedido con tus datos, los productos, el IVA y el total. No es un CFDI ni sustituye la factura que emites ante el SAT: eso lo sigues haciendo como hasta hoy, con tu contador o tu programa de facturación. La confirmación te sirve para tener a la mano todo lo que necesitas para emitirla.
Buscamos imágenes libres de tu giro y las dejamos listas con su descripción, para que tu sitio no salga vacío. Cuando tengas fotos tuyas, las cambias y queda mejor.
Sí, y es lo normal. Precios, fotos, textos, horarios, promociones y productos los cambias tú desde el panel, y se publican en unos cinco minutos.
Tú. Cada negocio le vende directamente a sus clientes, recibe sus pagos y responde por sus productos, entregas y atención. Nosotros ponemos la tecnología, y el pie de tu sitio lo dice claro para que nadie se confunda.
Te llevas tus clientes en un archivo y cancelas desde el panel. No hay permanencia ni penalización.
Responde unas preguntas y nosotros hacemos el resto. Si algo no te convence, lo cambias tú mismo el mismo día.